Frena Donald Trump la separación de familias inmigrantes en la frontera

21 junio, 2018
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21 de junio de 2018

México.- Donald Trump da marcha atrás y accede a terminar con la política que él mismo había iniciado el 7 de mayo de separar a los niños que entran ilegalmente en EE.UU acompañando a sus padres.

El presidente, que todavía el martes insistía en que la medida era inamovible salvo que los demócratas del Congreso accedieran a financiar el muro en la frontera con México. declaró este miércoles en una reunión con senadores republicanos que “tenemos compasión. Queremos mantener las familias unidas, es muy importante. Firmaré algo pronto que va a lograr eso y que la gente en esta sala quiere que se haga”.

Horas después firmaba una Orden Ejecutiva, equivalente a un Decreto Ley español, para derogar la medida y permitir que los niños que cruzan la frontera sur junto a sus padres indocumentados se queden con ellos en centros de detención de inmigrantes durante un plazo de tiempo dilatado.

Con sus palabras, Trump daba un giro de 180 grados debido, tal y como él mismo admitía, a la presión de los congresistas de su partido, que temen que las separaciones les pasen factura en las elecciones legislativas del 6 de noviembre. El presidente resumió su cambio al afirmar que “si eres débil, el país será arrasado por inmigrantes. Y si eres fuerte, no tienes corazón”. Su lenguaje, una vez más, buscaba deshumanizar a los inmigrantes.

Trump empleó el verbo “overrun”, que se suele aplicar a plagas o a ejércitos invasores dedicados al saqueo o a la devastación. El martes, en un ‘tuit’, había dicho que la oposición demócrata quiere que los inmigrantes “infesten” EE.UU, una palabra que se emplea exclusivamente para referirse a insectos como cucarachas o plagas agrícolas. Esa “plaga” huye de la desintegración de Centroamérica entre la indiferencia de los Gobiernos de esos países y, también, del de México, que los deja pasar por su territorio.

En las seis semanas transcurridas desde que la Casa Blanca ha impuesto la nueva política se ha producido la separación de sus madres de niños lactantes de menos de un año de edad, y a al menos a un menor con síndrome de Down, un caso que fue ridiculizado por el ex jefe de campaña de Trump, Corey Lewandowski, que se puso el martes a imitar en la cadena de televisión Fox News a una persona con discapacidad (Lewandowski negó ayer que se hubiera burlado del menor, y dijo que sus burlas iban dirigidas a su interlocutor).

Según una encuesta llevada a cabo por la consultora SSRS para la cadena de televisión CNN, el 67% de los estadounidenses se oponen a la medida, mientras que solo el 28% la respalda. Entre los votantes republicanos, sin embargo, la proporción es casi inversa: el 58% está a favor de la ruptura de familias, mientras que solo el 34% cree que es moralmente incorrecta. Son unas cifras preocupantes para los republicanos, que quieren movilizar expandir su mensaje a indecisos e independientes. Prácticamente el único grupo que apoya sin fisuras esta política son los cristianos evangélicos, que constituyen el núcleo del apoyo electoral de Donald Trump.

Es posible que, desde que se llevaron a cabo esos sondeos, la impopularidad de la medida haya crecido, a medida que los medios de comunicación han ido prestando más atención a las separaciones, y el propio Gobierno de EE.UU ha difundido vídeos e imágenes de los centros de detención en los que se ve a los niños metidos en jaulas.

El último clavo en el ataúd fue el anuncio, hecho el martes, de la creación de al menos tres orfelinatos -oficialmente “centros para niños de tierna edad”- en los que concentrar a cientos de menores hasta que se decide qué hacer con ellos. EE.UU cerró sus orfanatos hace cuatro décadas, por los daños psicológicos que provocaban en los niños.

Esos “centros” son para niños de menos de seis años, aunque otras informaciones apuntan a que la edad máxima es de trece, mientras que los mayores serán concentrados en campos de prisioneros en tiendas de campaña. En todo caso, la información de que se dispone es incompleta, ya que el Gobierno de EE.UU mantiene un bloqueo informativo total acerca de esta política, que entró en vigor el 7 de mayo.

Hace 12 días, había oficialmente 2.342 menores de edad separados de sus padres. Y nadie tiene ni idea de cuánto tiempo van a estar sin ver a sus familias. El vicesecretario adjunto de Vivienda, Steven Wagner, que es uno de los responsables de la operación, ha declarado al ‘Washington Post’ que “no sé cuántos niños han sido puestos en [en centros] o devueltos a sus padres”. El único precedente en la Historia de EE.UU es la separación de niños de comunidades indígenas de sus familias y su traslado a internados en los que eran “civilizados”, una política que se aplicó hasta la década de 1970.

La necesidad de firmar una Orden Ejecutiva es pura propaganda. La separación de las familias fue decidida por la Casa Blanca, y Donald Trump simplemente podría haberle puesto fin con una llamada de teléfono. El problema es que, en ese caso, hubiera admitido implícitamente que fue idea suya, lo que va en contra de su narrativa de que ésta es una medida que ya fue aplicada por Bush y Obama, lo que es mentira.

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