Corrupción: pesado lastre para México

2 mayo, 2019
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De acuerdo a la encuesta nacional de Oxford Business Group, los llamados CEO’s o altos directivos de las empresas mexicanas, están seriamente preocupados por los altos niveles de corrupción en el país y expresan la necesidad de cambio que exige la sociedad mexicana.

La encuesta, realizada entre directivos de empresas y organismos públicos de los sectores más importantes de la economía mexicana, refleja que la mayor parte considera que una mayor transparencia digital de la información pública (26 por ciento), y la educación y fortalecimiento de los códigos éticos profesionales (25 por ciento), serían las medidas más eficaces para abordar la corrupción en México.

Esta preocupación de los altos directivos de las empresas mexicanas, coincide plenamente con el comportamiento de la sociedad en las pasadas elecciones de 2018, en donde el triunfador de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, centró su discurso y ofrecimientos de campaña en la lucha frontal contra la corrupción. Arrasó con el 53 por ciento de los votos.

La clase política en nuestro país, a los mas altos niveles, se ha encargado de acentuar esta aversión social hacia el desempeño de funcionarios y gobernantes, que solo se ha n dedicado a medrar con el poder.

Casos de ejemplo los hay de sobra. Desde hace 12 años, los ex gobernadores de Quintana Roo, Félix Arturo González Canto y Roberto Borge Angulo, el primero de ellos también ex senador de la República, fueron señalados reiteradamente por sus presuntos nexos con el narco, además de otras importantes desviaciones en sus respectivos ejercicios; hoy, son mencionados de nueva cuenta pero a nivel internacional, en el juicio instruido contra Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, calificado como “el líder criminal del mayor cártel mundial de drogas”.

Dentro de ese juicio, son señalados por Jesús Reynaldo “El Rey” Zambada García, uno de los jefes del Cártel de Sinaloa, tercero en jerarquía dentro de la estructura criminal, convertido ahora en testigo colaborador para las autoridades norteamericanas a cambio de beneficios, señala a aquellos que en un tiempo fueron sus cómplices y exhibe no sólo a ex gobernadores, sino a militares, jefes policiacos, altos funcionarios y hasta ex presidentes.

Ese es el nivel de corrupción en nuestro país. Gobernadores y altos funcionarios, de primer nivel en muchos de los casos, involucrados directamente en la promoción y ejecución de los más aborrecibles delitos contra la sociedad: el narcotráfico.

Empiezan por cosas sencillas. Torcer algún contrato a favor de algún amigo o familiar. Traficar con información privilegiada para obtener jugosas ganancias económicas. O favorecer con la expedición pronta de algún trámite de gobierno a cambio de dinero. Pero luego, la ambición y el poder los van llevando a más alcances. A querer más dinero. A buscar más “negocios” y por lo tanto, no se detienen ante nada. Ni siquiera el riesgo que implica negocios con capos del narcotráfico, ni lo que significa torcer la Ley a favor de esas mafias.

Por eso, como sociedad, debemos tener claro que la corrupción política nos afecta a todos, y sí, son los políticos los que la cometen, pero también debemos estar conscientes que esos políticos surgen de esta misma sociedad, y por lo tanto, es tarea de todos combatir la corrupción a costa de lo que sea. En la casa, en la escuela, en el club, en el trabajo, en los negocios en todos lados debemos combatirla, o se nos revertirá directamente contra nosotros mismos.

Francisco Ortiz Bello

Periodista

fcortizb@icloud.com

 

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