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Nexo Informativo

El nexo entre la verdad y la sociedad

Es la inseguridad, Sr. Presidente 

porRedacción

Sep 21, 2021

El Juglar de la Red 

Por Rafael Cano Franco.

Es la inseguridad, Sr. Presidente 

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, juega a ser el Luis Echeverría Álvarez del presente y trata de convertirse en líder de los países del Caribe, Centroamérica y América del Sur, sin buenos resultados, por cierto, la inseguridad pública consume a México. 

Entidades como Sonora, Chihuahua, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, Veracruz y Guerrero son el escenario de violentos enfrentamientos entre grupos criminales, que buscan el control de esas zonas geográficas para utilizarlas como punta de lanza de sus actividades ilícitas. 

El 75 por ciento del territorio mexicano es tierra sin ley; son los cárteles de las drogas los que controlan el territorio, tienen sometida a la población y son entre benefactores y verdugos. 

De las diez ciudades más violentas del mundo, México tiene a cinco en esa lista y no se aprecia una estrategia integral que ponga fin a la barbarie que se comete en esas zonas. 

El grado de violencia ha escalado a situaciones extremas. Lo sucedido en Salamanca, Guanajuato es prueba de ello; ya no existe limitante para los grupos criminales que ahora actúan como terroristas utilizando bombas para eliminar a sus rivales, sin importarles las víctimas colaterales. 

En Sonora hay regiones muy “calientes”, como la zona del Desierto de Altar, disputada por grupos criminales al grado de que los enfrentamientos se dan en plena carretera que comunica Sonora con Baja California, lo cual obliga a su cierre con lo cual se afecta el tránsito de mercancías y pasajeros. Esas comunidades han tenido que aprender a la mala a despertar con el traca traca de las armas de alto poder. 

Que decir de Ciudad Obregón y el Valle del Yaqui, una zona que diariamente registra asesinatos y la violencia poco a poco va minando el confort ciudadano. Es tan alta la incidencia, que las autoridades deben solicitar a los grupos criminales hagan pausa o se tomen descansos para permitir el desarrollo de eventos deportivos. 

Ahí mismo, la etnia yaqui enfrenta otra crisis de seguridad; los grupos criminales no solamente han asesinado a prominentes personajes de la etnia; también desaparecen personas y luego aparecen fusiladas. Tal es el caso de un grupo de 11 integrantes de la etnia que desde el 12 de julio estaban desaparecidos y fueron encontrados en un rancho de la región, pero algunos fueron asesinados. 

En esta guerra, donde Policías estatales y municipales, Guardia Nacional y Ejército son observadores pasivos, no hay tregua. 

Finalmente, este lunes superamos la cifra de los 100 mil asesinatos dolosos; esos números no se registraron en los sexenios juntos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto; esa es la prueba más contundente de que en seguridad pública se ha fracasado, pero lo más lamentable es que no se aprecia en el horizonte una auténtica estrategia de contención. 

Por el contrario, cada día son más las versiones y crece la versión popular de que existe complicidad, sea por omisión y por intereses políticos o económicos, entre las autoridades y el crimen organizado. 

Tampoco ayuda mucho las pleitesías que rinde el Presidente López Obrador y los reconocimientos que hace a determinados personajes. 

Los grupos criminales se promueven en redes sociales; a veces presumen el arsenal con el cual cuentan y no dudan en citar bajo las órdenes de quien operan; en otras muestran su faceta altruista y aparecen entregando despensas o apoyando comunidades, sea con reparaciones a escuelas, sea con el mejoramiento de la infraestructura de esas poblaciones. 

El caso es que no están ocultos, ni andan a salto de mata; por el contrario, se promocionan y retan.  

Lo anterior demuestra, que con las herramientas de inteligencia con las cuales cuentan tanto la Guardia Nacional o el Ejército Mexicano, se podría iniciar una labor estratégica para ir desmantelando a esas bandas criminales. 

En lugar de eso se les agradece que se “porten bien” en las elecciones y se les hace todo tipo de consideraciones. 

La inseguridad pública domina la geografía de México y no se trata de simples raterillos o criminales de poca monta; lo que ahora vemos es la escalada a niveles terroristas que muy al estilo de Colombia, llega a grados de extrema violencia.  Eso sucede porque se saben impunes, porque el gobierno no los persigue y porque entienden que el único castigo que pueden encontrar es la muerte en manos de un grupo rival, porque cárcel o procesos judiciales no van a enfrentar, para eso primero deben ser atrapados y eso no sucede.

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