El inminente cierre de la Frontera

5 abril, 2019
Fotografía:

El pasado 25 de noviembre de 2018 en Tijuana, comerciantes del centro de esa ciudad persiguieron con palos a integrantes de la caravana migrante como reacción a su enojo por el cierre del cruce fronterizo de San Ysidro.

En el video del incidente se puede observar a un joven que yace tirado en el suelo, temblando después de haber sido molido a golpes. Ese mismo día cientos de migrantes fueron repelidos con gases lacrimógenos por miembros de la patrulla fronteriza (CNN, 2018).

La escena era épica: mientras algunos migrantes buscaban abrir una rendija, en lo alto del muro un joven levantaba la bandera de Honduras en dirección al helicóptero que vigilaba desde el aire; abajo; niños y niñas rompían en llanto ante el efecto de los gases, corrían buscando un refugio en los brazos maternos (BBC, 2018).

Todo lo descrito ocurrió 6 días antes de que el ahora presidente asumiera su cargo, no hay duda de que es un problema que ha heredado. Lo que sí se puede asegurar es que su gobierno ha sido prácticamente omiso en atender la problemática entorno a los migrantes que a diario recorren el territorio nacional.

A inicios de la semana, ante la pregunta expresa de una reportera en su conferencia de prensa matutina, el presidente aseveró no tener conocimiento de que hubiese “tránsito lento en la frontera” (OEM, 2019), lo que es más, aseguró que todo estaba normal.

Contrasta su desconocimiento de la situación actual con su discurso de campaña hace un año, en aquel tiempo el tabasqueño lamentó que Ciudad Juárez sufriese una “crisis de bienestar social, que se sumó a la inseguridad y [a] la violencia que ya venían de tiempo atrás” (AMLO, 2018).

Definitivamente no es lo mismo criticar que gobernar. En tan solo unos meses nuestro presidente pasó de ser un experto en la región a ser un ignorante del estado que guarda la frontera. De la erudición a la ignominia en tan solo 4 meses, si eso es ahora, mejor no imaginarnos que puede esperarnos el resto del sexenio.

Por si no fuera suficiente la encargada de la política interior la magistrada en retiro Olga Sánchez Cordero, descartó desde ya el inicio de una crisis derivada de la migración, asegurando que “por nuestra seguridad nacional tenemos que saber quién entra a nuestro país” (Milenio, 2019).

Todo parece indicar que a este gobierno le basta con saber quién ingresa a las fronteras, por supuesto no le preocupa saber que los migrantes deben dormir en algún lugar, tampoco parece importarle que necesitan comida y vestido.

Mientras en el centro del país nuestro presidente y sus funcionarios levantan censos de migrantes, en Washington, el presidente norteamericano Donald Trump amenaza vía Twitter: “si México no detiene de inmediato TODA la inmigración ilegal que ingresa a Estados Unidos a través de nuestra frontera sur, CERRARÉ la frontera, o grandes secciones de la frontera, la próxima semana”.

La advertencia es real y podría realizarse vía decreto presidencial y bajo las mismas leyes de inmigración que se utilizaron para prohibir la entrada de ciudadanos árabes, dicho ordenamiento ha tenido ya el respaldo de la Suprema Corte de Justicia de aquel país. Otra vía  posible para clausurar la frontera es el reglamento de aduanas que les permiten cierre de cualquier puerto de entrada ante una amenaza visible.

A manera de conclusión, es grave que el gobierno mexicano ignore y pretenda normalizar la presencia de miles de migrantes en una zona que carece de “bienestar social” y que a diario padece de inseguridad. Se deben atender cuanto antes los casos de prostitución y de narcotráfico en los que ya se han visto involucrados inmigrantes cubanos y centroamericanos en Ciudad Juárez (OEM, 2019).

Le pregunto a nuestros gobernantes ¿Qué esperaban?

 

Para reflexionar, la frontera entre México y Estados Unidos ha sido completamente cerrada solamente en dos ocasiones: la primera el 22 de noviembre de 1963 ante el asesinato del entonces presidente John F. Kennedy y la segunda el 11 de septiembre de 2001 debido a los atentados terroristas en las Torres Gemelas de Nueva York y en el Pentágono.

 

Carlos Iván González Ibarra.

Periodista e Historiador

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